viernes, 19 de agosto de 2011

Los Prisioneros / Paramar



DE tanto admirar la perfeccion en él, comencé a notar sus imperfecciones, las llevaba escondidas en una carpeta dentro de su bolso negro, ciertamente era un tratado de errores, dizfrazado de manual....
Puedo recordarlo, pero no puedo evitar perderme, ya no sé que fué lo que amé de ese ser que por un momento llegó a ser mi razón para salir al mundo, y ya no siento dolor, a pesar de que mi corazón está roto, y no existe pegamento que vuelva a soldarlo.
En mis recuerdos yace dormido, en esa cama en que solíamos hacer el amor, no quiero despertarlo, no quiero que se vaya, le temo al que volvió en su lugar, ese que ahora me evita, prefiero recordarlo así, perfecto, como era antes de morir.

Rimes.

2 comentarios:

  1. Hola Rimes...
    Deberían inventar un pegamento, que pegase tantos corazones rotos.
    Muy buen escrito, me encantó
    Besos, buen fin de semana

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  2. Lamento que no encuentre el pegamento que ensamble su devoción por ese hombre perdido y que el pasado sea su lema futuro por siempre. Lamento más que su razón se haya fugado tras él y que esa cama no pueda ser ocupada sin su consentimiento, no hay tantos lugares donde esconderse, le queda a uno velar por sus propias tristezas, como miles de soledades pastando a la espera de nada.

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