jueves, 1 de septiembre de 2011

Recordando...

Por momentos quisiera cerrar los ojos largamente, y volver a abrirlos envuelta en el vestido ese de la muñeca con la que jugaba de niña.
correr por esa playa paradisiaca e la orilla de la acequia.entrar en aquel castillo mágico que me albergaba debajo de la mesa ¡te equivocas! ¡No es un perro, es un dragón mágico!....en ese completo silencio nadie me podía encontrar, sólo ahí me encontraba a salvo de cualquier golpe, que pudiera enrostrarme la realidad.
Era tan fácil eludir hasta el dolor que me provocaba el hambre, o la herida esa de mis pies descalzos, aún así bastaba cerrar los ojos y esperar....esperar a que el tiempo pasara pronto y todo cambiara a mi favor.
Me hice en el ciruelo un listado de triunfos, que iría cumpliendo uno por uno, mientras sobre mí pasaban inviernos y otoños cada vez más fríos y crudos, pero eso no importó cuando comí la fruta madura.
Años más tarde he visto escondida desde una esquina como extraños de otras tierras han invadido mi castillo, barriendo los sueños con los que estaba amoblado.
¿Recuerdas el sueño que tuviste anoche?, creo que por un momento logré rozarte con la punta de mis alas, ¿y sabes algo?....tenias el rostro descubierto cuando hacíamos el amor, y el parpadeo de tus ojos delató que tenías miedo.
Cuando me acerqué a levantar lo que quedaba de mi castillo de sueños, me topé de frente con una extraña serpiente que se hacía llamar Amiga, y mostraba y escondía su lengua venenosa, mientras me acariciaba con su cola de cascabel, ingenua la dejé pernoctar junto a mi cama, gran error cometido, ya que al despertar se había llevado hasta la techumbre de mi hermoso castillo recién reparado, aquella serpiente sólo buscaba su bienestar, y un lugar donde vaciar su veneno.
Descalza y sin alas he caminado un largo trecho, chocando con los hombros de quienes van en sentido contrario, unas cuadras más atrás creí encontrar asilo seguro, pero lo mejor fue salir corriendo sin mirar hacia atrás; el que me tendió la mano tenía una carcelera de dudosa reputación, que pensó que mi historia pudiera ser cochambrosa como la de ella, y robarle las llaves del cuasi refugio y de su cobarde prisionero, ante semejante panorama la única alternativa era salir corriendo, no importó la noche, el frío, el dolor ni la sangre.
Hace poco silenciosamente, y con muchísima cautela, he abierto mis alas, detrás de la puerta, para no sentirme abochornada porque estaban muy estropeadas cuando las guardé, ¡y con sorpresa vi que habían crecido nuevamente! ¡Estaban tan hermosas!....y sin embargo ahora no quiero abrirlas. tengo miedo carcelero, tengo miedo cobarde, ustedes ahí afuera. tengo miedo de que que vuelvan a dañarlas nuevamente.
Sólo he visto a Dios en medio del dolor, y ni siquiera en esos momento se ha compadecido de mí, ¿nacer?,¿parir?,¿sufrir?, ¿llorar?,¿catarsis?, no existe diferencia en la compunción, y la búsqueda se ha hecho eterna y despiadada.
Henos aquí frente a una bifurcación en medio del camino, y no sabemos con claridad hacia donde apuntar nuestros pies, porque ya no confiamos, en el camino, en el resto de nosotros, y lo que es peor ¡ni siquiera confiamos en nosotros mismos!, ¿o acaso no te has hecho la pregunta patosa, ayyy porque fui tan débil, porqué no dije que no?....
Estamos condenados a ser marionetas, siempre habrá alguien dispuesto a mover nuestros hilos, claramente reclamaremos soberanía sobre ellos en más de una oportunidad, pero sólo será deforma pasajera, probablemente ya no le importe a nadie, sin embargo como el perro de la historia, ese que persigue su cola. aún estoy aquí, tratando de soñar de nuevo, reinventando mis sueños. aunque esta vez pienso hacerlo desde el asiento del acólito.

2 comentarios:

  1. ..nunca se es libre. Somos presos de nuestros sueños, de nuestra propia vida. Nunca podemos hacer mover nuestras alas y que nos lleven lejos, muy lejos.
    Me ha encantado Rimes, como siempre. El blog te ha quedado precioso.
    Besotes.

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