lunes, 24 de octubre de 2011

Hasta ayer.

Fuí dueña de su alcoba y de su almohada,
lo tuve beso a beso, piel con piel ...
y el sol me soprendió por su ventana
cansada de delirio y de placer...
hasta ayer, hasta ayer
y perdone usted señor
pero cuando el alma llora
el silencio no es remedio
para calmar el sufrir,
hasta ayer, hasta ayer
mi dulce loco elegante
supe que tiene otra amante
a la que quizas con el tiempo
le harás lo mismo que a mi....

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