viernes, 28 de junio de 2013

Dejar partir

Las despedidas sirven de preparación para el reencuentro, aún así no logro comprender aquellas repentinas y sin aviso previo, aquellas que te desgarran de sopetón y no te dejan ni siquiera el espacio para reaccionar.
- Me voy con Adolfo, nos llevamos las bicicletas y bajaremos desde Laguna Verde.

*Que valiente, lo que es yo voy a preparar mi maleta para mañana salir temprano al aeropuerto, ¿me vas a ir a buscar cierto Pablo?

-Voy a llegar una hora antes con la banda del pueblo jajajaja, claro que si!

*Chistosito, te llamo mañana, ok?

-Un beso mi amor, hablamos mañana.

Y nunca llegaste a buscarme, y no volviste a responder mi teléfono, y me fui enojada, preocupada en el primer bus que encontré a Viña, y me encontré con Adolfo buscando ropa tuya para llevarle a tu madre...a la morgue.
Y volviste de Laguna Verde, cansado de la bicicleta, y le pediste a Adolfo pasar por la casa para buscar unas pistas que habías grabado, y te demoraste tanto en salir que él se preocupo y fue a buscarte...y ahí estabas aún con las llaves en la mano tirado en el piso del living, muerto, ahí tirado junto a todos nuestros proyectos y sueños; muerto.
¡Pablo, nadie se muere a los 37 años sin razón aparente, por favor si tu corazón estaba sano!....y volví al aeropuerto por si aún te encontraba buscándome entre la multitud, y me abrace a tu guitarra que te extraña tanto como yo....y aquí me quedo nuevamente suspendida entre el sueño y la realidad sin entender que pasó, esperando nada mas que nuestro reencuentro.

¿Recuerdas cómo te gustaba esta canción?...





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