miércoles, 2 de octubre de 2013

A salvo.

De sonrisa fácil y mirada aguda, con ese encanto que tiene cierta juventud camina por las calles ignorando la bajeza de su historia, su labia lo hacía tener a cualquier muchacha que él quisiera...cualquier muchacha, menos esa mujer, la única con la que alguna vez se sintió completo.
Ella camina sigilosa y mira de tanto en tanto hacia atrás, aun siente ese frío en la espalda, ese temor de encontrarse con él,no es precisamente temor a su persona que ciertamente no vale mucho, es revivir cada trocito de mierda que le hizo comer del suelo, eso le provoca un terror absoluto.
El va con las manos en los bolsillos acariciando los últimos 500 pesos que le sacó a su madre del vuelto del pan de ayer, mirando con mucho cuidado por si se encuentra algún conocido que lo pueda invitar una cerveza o quizás una comida rápida, todo salva, mas si es gratis, mira la hora en su teléfono y se lamenta que su novia de turno este aun en clases, sino su casa sería un buen lugar donde pasar la tarde, follar y comer gratis no es mala idea.
Ella corre a tomar el bus de la linea verde, se sienta en el primer asiento vacío y sonríe de pensar en ella misma, lejos absolutamente, con la certeza de que volver a caer en sus garras sera imposible, respira profundo, y mira por la ventanilla del bus, el viejito del lado le sonríe y le habla en una lengua desconocida para ella, un nuevo lugar, un paraíso; una nueva vida.



Rimes.


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