jueves, 25 de septiembre de 2014

COMER, AMAR Y REZAR

Hace ya unos meses me desperté de golpe, pensando en lo mucho que me molestan algunas actitudes de ciertas personas, porqué hay hombres o minas que les encanta victimizarse?, se consigue mas atención así?, es una manera de justificar la mierda que se les comienza a salir y así engañan a su conciencia?, imagino que así logran dormir y seguir mintiéndose, que actitud tan egoísta y estúpida, no quiero seguir pensando en alguien que vive de esto, no más.
Me prohibí seguir pensando en lo que no aporta y me decidí a vivir la vida, a vivir mi ahora, comencé a fluir.
 Fue justamente en ese fluir que tomé mis cosas y me subí a un avión que me dejo en Myanmar,un bloqueador solar, mi botella de agua y un repelente de mosquitos que debí comprar de urgencia después de una picada que dejo mi ojo derecho hecho una sweet potato,y así comencé mi viaje que me llevaría por lugares increíbles, templos con unas historias mágicas y personas riquísimas en conocimientos sobre la realidad, sobre el vivir, sobre la sencillez de comer para alimentar al cuerpo y poder realizar las actividades diarias, amar infinitamente este presente y todo lo que nos rodea, y rezar, pero no era aquél rezo que escuchaba de mis abuelas cuando era niña y tanto me angustiaba, aprendí a comunicarme con mi interior, a respirar, a meditar, a agradecer infinitamente el estar aquí ahora.
La Pagodas y templos envuelven con la influencia de otras culturas como India y China, todo lo que pude observar y aprender lo considero un regalo del cual me siento afortunada.
Mis pies hechos pedazos de tanto caminar, la piel seca y mis labios partidos, el agua del tap era impensable beberla, y no siempre encontraba donde rellenar mi botella con agua limpia, o comer algo que supiera 100% lo que era,me sirvió para depurar mi cuerpo a modo de consuelo.
De Burma a Thailand fue un par de horas, y volví a recorrer Ayutthaya, hermoso lugar, muchos mosquitos, mucho calor, mucha gente hermosa, mucha paz, comida, y meditación.
Y así me lo llevé durante casi un mes y medio, con internet de ciber mientras esperaba que alguna lluvia me dejara seguir mi viaje, tomando fanta uva, guava o frutilla,comiendo bananas, rambután,mucho mangostan, y nunca mas lo prometo probaré el durian, que de sólo recordar su aroma me tirita el estómago.
No compré absolutamente ningún recuerdo, o subvenir, porque no fue ese el motivo de mi viaje; yo necesitaba encontrarme a mi misma, comenzar a fluir de una vez por todas, descubrir quien soy yo,vivir la vida apasionadamente sin depender de nada ni nadie, necesitaba vivir el desapego y lo conseguí.
Volví a mi casa una noche de mucha lluvia y frio, que contraste con el cálido clima de Asia, besé la frente de mis amadas, y en silencio me acosté junto al gordo, que al darse cuenta de que yo estaba ahí, me abrazo tiernamente y me dijo "Bienvenida".
Rimes.

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